El ser un personaje secundario implica que hay un protagonico, en mi caso lo hay pero de momento ya no existe o más bien busca no existir.
Es decir, mi vida real, la persona que camina bajo el cielo de Lima es el protagónico y yo, la que escribe en este blog es el secundario, donde vuelco lo que no puedo decir y menos hacer.
El protagonista quiere un descanso y el secundario también.
Sería más facil dejarse ir desde el piso 10 para olvidar un poco todo este tema, sería también cobarde pero quien soy yo para dármelas de valiente. En todo caso no es factible porque no se puede y no pretendo pensarla mucho porque sino me daré cuenta que sí lo es y me diré que a la mierda todo lo demás y terminaré peor de lo que estaba porque ahora, además de todo, me quedé sin amigos.
Y es que lo peor de todo es que ninguno de mis personajes [el protagónico y el secundario] disponen de amigos en este momento para apoyarse y es justo cuando se necesita más que nada tener un elenco más grande que el de 300 [con producción incluida].
Mister Tinny sigue apareciendo y es la razón del conflicto, uno que hace que ambas vidas sigan siendo tan patéticas como una telenovela de Corín Tellado producida por Televisa en territorio venezolano. Así con las cosas.